12 mil campechanos con epilepsia

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Pese a que el Estado no cuenta con ningún estudio epidemiológico que permita conocer la prevalencia exacta de los pacientes con epilepsia, datos estadísticos generales señalan que en Campeche al menos 12 mil personas padecen la enfermedad. Tres de cada cuatro son diagnosticados antes de la adolescencia, por lo que el padecimiento está dentro de las primeras causas demandantes de atención médica y neurológica en los servicios de salud, mismos que han sido referidos al Centro de Atención Integral de Epilepsia (CAIE) del Hospital General de Especialidades “Dr. Javier Buenfil Osorio”.
El coordinador del CAIE y neurólogo pediatra, Manuel Jesús Padilla Huicab, aseguró que se trabaja en la concienciación del tema porque solo con mayor información se logrará una sociedad más incluyente que no solo sea espectador, sino un aliado para aquellos pacientes que sufren de ataques epilépticos. Solo de esa forma se eliminarán los tabús y la ignorancia que existen alrededor de los diagnosticados, que con frecuencia reciben el rechazo incluso de su propia familia, a pesar de que esta enfermedad es curable en muchos de los casos.

¿Cómo se define la epilepsia?
La epilepsia es una afección cerebral caracterizada por una disposición permanente para generar crisis epilépticas, así como consecuencias neurobiológicas, cognitivas y psicosociales producidas por esta afección. Como enfermedad crónica, tiene importantes implicaciones psicológicas, familiares, médicas, escolares y sociales en general que afectan la salud mental de quien la padece.

¿Cuáles son los principales factores de riesgo?
Lo más frecuente es el daño perinatal, es decir, las complicaciones que la mujer puede tener durante el embarazo o el nacimiento del menor. Por ello, es muy importante cuidar y vigilar el desarrollo del producto a través de los controles que especifica la unidad de salud una vez que se confirma el embarazo.
El alumbramiento prematuro, la parálisis infantil o el daño motriz de origen central, entre otras, explican por qué en la etapa de la niñez es más fácil encontrar este padecimiento.

¿Qué significa padecer esta enfermedad?
De entrada, es muy costoso y cuando se presenta por primera vez una crisis en algún miembro de la familia, impacta tanto en el paciente como en sus personas cercanas. Hay dos escenarios muy recurrentes, el primero de ellos es que el paciente suele ser estigmatizado o rechazado por la familia o sociedad, o por el contrario es sobreprotegido, pero ningún extremo es sano. A esto se suman los cambios emocionales propios de la edad con la llegada de la adolescencia y otros trastornos, como la depresión o autoestima muy baja.
El segundo es el impacto que tiene en la familia, porque los padres de familia suelen entran en negación y entonces requieren atención emocional para iniciar el tratamiento ideal para el paciente.

Entonces, ¿cómo se debe tratar a una persona con epilepsia?
La respuesta es más simple de lo que se pudiera pensar: exactamente igual que a cualquier persona. Un paciente con epilepsia no tiene más derechos que otra persona sin este padecimiento, pero es importante reconocer que merece recibir atención médica y tratamientos que mejoren su calidad de vida. Los que estamos alrededor tenemos que ser consientes de ello, no hay por qué tratarlos de forma especial o sobreprotegerlos, pero tampoco hay que rechazarlos, pues la enfermedad ni es contagiosa ni los hace peligrosos o algo por el estilo.
Nuestra labor diaria es buscar su integración en la sociedad.

¿Cuáles son las recomendaciones a la familia?
A partir del diagnóstico, vigilar que el tratamiento se siga al pie de la letra pues existen algunos factores relacionados con el entorno que pueden derivar en el descontrol del paciente relacionado a sus crisis. La educación familiar, cuando llegan con nosotros, radica en enseñarles a valorar la disciplina, pues la mayoría de los pacientes inician cuando aún son niños y por ende la responsabilidad cae en los padres.
También involucra la disciplina del sueño, que es el principal factor de riesgo en estos pacientes a través del insomnio; de ahí le sigue la fatiga por actividad física, que no significa que no puede hacer nada, pero para lograr una vida lo más normal posible se necesita un control médico exacto.

¿Cómo debe actuar la sociedad ante un ataque epiléptico?
Lo primordial es evitar la burla, esta es una reacción neurológica y la persona no tiene control sobre ello, por lo que a menudo son muy introvertidos porque nadie los entiende del todo. Las crisis suelen tener una duración de tres minutos como máximo y cuanto terminan el paciente está desorientado; reconfortarlo ayudará a la persona a superarlo. Durante la crisis no introduzca objetos en su boca, si el temor es que se muerda o que se ahogue, póngalo de costado y dele espacio para que pueda respirar.

¿A dónde se puede acudir para recibir atención?
En el Estado contamos desde hace casi dos décadas con un Centro de Atención Integral de Epilepsia (CAIE), el número 53 de los 78 que existen hasta el momento en el país y que ha sido coordinado por un servidor; estamos en el Hospital General de Especialidades “Dr. Javier Buenfil Osorio”. Además de la atención asistencial, el aprendizaje de los especialistas se realiza de forma constante, lo que nos permite divulgar los nuevos avances para el tratamiento médico y quirúrgico, y en muchos casos la curación de esta enfermedad.
Podemos asegurar que contamos con un sistema eficaz de referencia y contra referencia de pacientes, que funciona en los tres niveles de atención de nuestro sistema nacional de salud.