Durante la Semana de Sensibilización sobre los Trastornos Alimentarios, la reconocida actriz mexicana ha hecho públicas sus dificultades con la autoimagen y cómo su temprana carrera en la televisión influyó en su percepción corporal durante su adolescencia.
Eiza González, distinguida actriz mexicana que ha escalado hasta las grandes ligas de Hollywood, recientemente impactó a sus admiradores al compartir una historia personal en sus redes sociales. Coincidiendo con la Semana de Sensibilización sobre los Trastornos Alimentarios, la estrella de El problema de los 3 cuerpos publicó en su perfil oficial una comparación de su cuerpo antes y después de un riguroso entrenamiento físico.
Exhibiendo fotos de su figura antes más delgada y después de haber adquirido músculo gracias al ejercicio en el gimnasio, la actriz y cantante originaria de la Ciudad de México expuso un extenso mensaje donde tocó su batalla contra los trastornos alimenticios desde su juventud, particularmente después de sumergirse en la industria del entretenimiento. Su honestidad recibió el apoyo de otras actrices de Hollywood como Ashley Park y Lily Collins, protagonista de Emily en París, quien le agradeció por compartir su vivencia.
Eiza González se abre sobre la dismorfia corporal que ha enfrentado por años
“La mayor parte de mi vida, mi relación con mi cuerpo ha sido conflictiva. Empezó desde muy joven, después del repentino fallecimiento de mi padre, cuando enfrenté la depresión comiendo excesivamente, intentando aliviar el dolor que aún no había procesado”, manifestó la actriz en una publicación de Instagram, “A los 13 años, había aumentado 13 kilos de un día para otro, lidiando con el duelo, la pubertad y la confusión al mismo tiempo”.
Eiza narró cómo la situación se agravó una vez que inició su trabajo en televisión a los 15 años en la telenovela Lola, érase una vez, sometiendo su cuerpo a las críticas del público: “Todos tenían una opinión sobre mi cuerpo, quién era y quién debería ser”, lo cual le provocó dismorfia corporal y le generó una obsesión por su peso y el reducirlo para ser más atractiva para los demás. “La aprobación nunca llegó. En cambio, las opiniones se multiplicaron”, confesó la actriz de 36 años.
«No ha sido sencillo», confiesa Eiza sobre la complicada relación con su cuerpo
La protagonista de Ambulancia continuó discutiendo sobre los desafíos mentales que ha enfrentado para manejar su percepción corporal desde su adolescencia: “Hoy, como mujer adulta, me elijo a mí misma. No ha sido un camino fácil, y sigue en proceso. Con el tiempo, mi cuerpo ha soportado el peso de mis experiencias y ha reaccionado, mis prioridades han cambiado. Su fuerza ahora tiene un propósito diferente”.
González también describió cómo su enfoque actual está en amarse a sí misma y en nutrir su cuerpo de “bondad, cuidado y respeto, para poder sentirme feliz y realizada. Estoy orgullosa del lugar en el que estoy y del arduo trabajo que me ha costado romper esos patrones. Espero que quien lea esto sepa que elegirse y honrar su cuerpo por las razones correctas es más importante que intentar complacer a los demás”. La actriz de Baby Driver concluyó que está consciente de que la lucha continúa, pero aunque es difícil, nunca es tarde para comenzar.