Un cráneo fósil recuperado del mismo lecho rocoso que proveyó bloques para la construcción de la Gran Esfinge ha sido reevaluado con técnicas modernas y reclasificado como una especie de gavial ya extinta. El hallazgo, además de corregir una identificación centenaria, aporta pistas sobre la biodiversidad marina del noreste de África hace unos 45 millones de años.
Restos, error antiguo y nueva lectura
En las excavaciones de la década de 1920 en la Formación Mokattam, junto a otros restos de fauna, se documentó un cráneo casi completo que durante décadas se asignó al género Tomistoma, un gavial de hocico alargado que hoy vive en el sudeste asiático.

Investigadores de Reino Unido, Suecia, Alemania y Egipto aplicaron ahora tomografías computarizadas y comparaciones morfológicas detalladas que revelaron discrepancias significativas con T. schlegelii. Esas diferencias llevaron al equipo a describir el fósil como una nueva especie: Herugavialis cairensis.
El hocico ausente y el nombre
Una característica llamativa del cráneo es la ausencia de la punta del hocico. Esa peculiaridad motivó la elección del nombre de la especie, que alude al dios egipcio Heru y a su vínculo simbólico con la región de El Cairo.

Más allá del guiño cultural, el descubrimiento recalca la presencia de gaviales en ambientes poco profundos que cubrían áreas del Mediterráneo y del noroeste africano durante gran parte del Cenozoico.
- Edad: aproximadamente 45 millones de años.
- Estrato: Formación Mokattam, cerca del delta del Nilo.
- Método clave: tomografía computarizada para estudiar la anatomía interna del cráneo.
- Nueva especie: Herugavialis cairensis.
- Contexto biogeográfico: gaviales con distribución casi mundial en el registro fósil, aunque hoy sólo sobreviven dos especies.
Actualmente existen sólo dos gaviales vivos: Gavialis gangeticus, de la cuenca del Ganges, y Tomistoma schlegelii, del sudeste asiático. Sin embargo, los fósiles muestran que este grupo ocupó una amplia variedad de ecosistemas marinos y costeros durante decenas de millones de años.
Los autores del estudio también señalan que la diversidad regional de crocodilianos en el Mediterráneo fluctuó con cambios climáticos y niveles del mar, y terminó disminuyendo por el desecamiento de la cuenca mediterránea hace cerca de 6 millones de años.
Por qué importa hoy
La reclasificación de este cráneo no es solo una corrección taxonómica: demuestra cómo las técnicas de imagen modernas pueden reinterpretar colecciones históricas y afinar reconstrucciones paleoambientales. Entender dónde y cómo vivieron estos reptiles ayuda a reconstruir cambios climáticos pasados y a explicar patrones de extinción y supervivencia en linajes que hoy están reducidos.
En conjunto, el estudio —publicado el 7 de octubre en Royal Society Open Science— amplía la imagen de un pasado donde gaviales y otros crocodilianos eran componentes comunes de los ecosistemas costeros que rodeaban lo que hoy es el Mediterráneo y el noreste de África.
Artículos similares
- Mosasaurio nunca antes visto aparece en noreste de México: hallazgo redefine fauna marina
- National Geographic alcanza su 18,000ª especie: fotografían al pez mano roja
- Ictiosaurio jurásico hallado en Alemania revoluciona la paleontología
- Descubrimiento revolucionario: ¿Arqueólogos hallan el Arca de Noé? Detalles de la enigmática estructura
- ¡Confirmado! Científicos descubren la ubicación del Arca de Noé: hallazgo histórico revoluciona creencias

Alonso Delgado cubre la actualidad internacional con rigor. Encontrará reportajes precisos y pertinentes sobre los grandes acontecimientos globales, desde crisis políticas hasta avances diplomáticos.