Después de 17 años desde su estreno original, la película de animación Mary y Max llegó por primera vez a las salas mexicanas el 24 de septiembre. Su reestreno ofrece la oportunidad de recuperar una obra artesanal que combina técnica y sensibilidad para abordar temas difíciles que siguen vigentes.
Producida en 2009 por el cineasta independiente Adam Elliot, Mary y Max es una pieza destacada del stop-motion que hasta ahora no había tenido distribución teatral en México. El interés renovado en la filmografía de Elliot —impulsado en parte por la recepción local de su película Memorias de un Caracol en 2024— favoreció que esta obra finalmente encontrara público en salas mexicanas.
Una correspondencia que conecta dos vidas
La trama parte de un gesto sencillo: una carta enviada casi por azar. De un lado está Mary, una niña de ocho años que vive en un barrio modesto de Australia y enfrenta un entorno familiar fragmentado; del otro, Max, un hombre de mediana edad con síndrome de Asperger que habita la soledad de Nueva York.

Lo que empieza como intercambio epistolar se transforma en una relación profunda y sostenida que desafía las diferencias generacionales y culturales. A través de sus cartas, ambos personajes desnudan miedos, deseos y contradicciones, y van construyendo un vínculo que atraviesa la pérdida, la incomprensión y la ternura.
Temas difíciles, tratamiento artístico
Mary y Max no es una obra infantil en el sentido clásico: aborda con franqueza asuntos como la soledad, la depresión, la adicción y la fragilidad emocional. En ese sentido, la técnica del stop-motion actúa como un contrapunto estético que suaviza —sin trivializar— el peso dramático de la historia.

La película funciona como un equilibrio entre lo crudo y lo conmovedor: imágenes hechas a mano y personajes minuciosamente modelados acompañan una narración que suele permanecer en la memoria tras los créditos.
- Año de producción: 2009
- Dirección: Adam Elliot
- Técnica: stop-motion (animación artesanal)
- Estreno en cines de México: 24 de septiembre (llegada por primera vez a salas nacionales)
- Temas centrales: amistad, salud mental, soledad, empatía
Por qué importa su llegada ahora
Además de ser una reivindicación del trabajo manual en la animación, el estreno en México recupera una película que sigue siendo relevante para debates públicos sobre salud mental y la importancia de los vínculos afectivos.
Mostrar Mary y Max en salas favorece el acceso a audiencias que no la vieron en su momento y abre el espacio para conversaciones en torno a la representación de trastornos neurológicos y la dignidad de personajes complejos en la pantalla.
En su conjunto, la película de Elliot se lee como una carta en favor de la amistad y la conexión humana: una obra que, por su honestidad y oficio, sigue generando resonancia emocional más de una década después de su creación.
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Sergio Mena cubre el mundo del entretenimiento con pasión. Disfrutará de críticas e entrevistas sobre películas, música, televisión y cultura popular para mantenerse al tanto de las tendencias actuales.