El Banco Central de Brasil optó por mantener el aumento previsto en los costos de financiamiento, con una decisión unánime, y señaló que podría realizar un ajuste más ligero en la próxima reunión si se mantienen las condiciones esperadas.
Este miércoles, el Banco Central de Brasil (BCB) incrementó su tasa de interés de referencia en un punto porcentual, alcanzando el 14.25%, la cifra más alta en los últimos nueve años. Esta acción representa la continuación de su estrategia para combatir la inflación en la economía más grande de América Latina.
Este incremento en la tasa Selic, el quinto consecutivo y ya previsto desde enero por el BCB, va en contra de los deseos del presidente de izquierda Luiz Inácio Lula da Silva, quien ha expresado su preferencia por reducir las tasas de interés para fomentar el crecimiento económico.
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El Comité de Política Monetaria (Copom) del BCB, que tomó esta decisión, mencionó como justificación un «entorno internacional complicado», especialmente por la situación en Estados Unidos. A nivel local, destacaron la persistencia de un aumento inflacionario y signos de una «moderación inicial en el crecimiento».
En su comunicado a la prensa, el Copom adelantó que podría haber un incremento de la Selic «de menor escala» en su siguiente reunión en mayo, si se mantienen las condiciones actuales.
El ajuste a 14.25% coincide con las previsiones de más de cien instituciones financieras y consultoras encuestadas por el periódico económico Valor.
Con esto, la Selic logra su nivel más alto desde el período de julio de 2015 a agosto de 2016, cuando se mantuvo en ese mismo porcentaje.
Durante ese tiempo, Brasil sufría una severa recesión bajo el gobierno de la izquierdista Dilma Rousseff, quien fue destituida en agosto de 2016.
Lula, quien fue su aliado y mentor político y que gobernó Brasil durante dos períodos de 2003 a 2010 antes de retornar al poder en 2023, se opone firmemente a la elevación de la Selic.
El presidente argumenta que las altas tasas frenan el crecimiento al incrementar el costo del crédito para consumidores e inversores.
Sin embargo, el aumento de la tasa básica contribuye a mitigar las presiones inflacionarias mientras que limita el consumo masivo.
En Brasil, los precios de bienes y servicios continúan en ascenso: la inflación anual superó el 5% por primera vez desde septiembre de 2023 en los 12 meses hasta febrero, excediendo el rango objetivo (entre 1.5% y 4.5%) establecido por las autoridades.
Se espera que la inflación cierre el año en un 5.66%, según proyecciones de agentes financieros consultados en el boletín Focus del BCB.
El incremento en los precios de los alimentos, en particular, llevó al gobierno a anunciar a principios de mes una serie de medidas, incluyendo la eliminación de impuestos de importación en productos como carne, azúcar y aceite de oliva.
Esta situación inflacionaria se presenta en un momento de declive en la popularidad de Lula. Según una encuesta de febrero realizada por el instituto de referencia Datafolha, la tasa de aprobación del gobierno cayó al 24%, la más baja durante los mandatos del líder izquierdista, incluyendo el período 2003-2010.
Además, la mayor economía de América Latina muestra buenos indicadores, con una tasa de desempleo del 6.5% entre noviembre y enero, y un crecimiento económico del 3.4% en 2024, el mejor desempeño desde 2021.
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Héctor Rivas se especializa en análisis económicos y financieros. Recibirá consejos claros e información precisa sobre los mercados, las empresas y las tendencias económicas globales.